GARABANDAL

MES DE JULIO DEL AÑO 1961

Ha llegado el 1 sábado.

Ese día vino mucha gente, como era el día de la Virgen y a lo mejor se nos aparecía.

Nosotras fuimos a la Calleja como siempre a rezar el Rosario y la gente nos acompañaba, al final del Santo Rosario se nos apareció el Ángel muy sonriente y nos dijo:

—Vengo a anunciaros la visita de la Virgen bajo la advocación del Carmen, que se os aparecerá mañana domingo.

Nosotras muy contentas le dijimos:

—¡Que venga pronto!

El se sonreía, entonces le dijimos:

¿Qué significa ese letrero que tú traes?

—Ya os lo dirá la Virgen.

Ese día nos habló de muchas cosas.

Le decía a Jacinta, a Loli y a Mari Cruz cómo el primer día iban a llamar a la mamá de Conchita creyendo que le estaba dando un ataque.

Ellas se reían...

—Porque es que estaba no sé como ese día.

Estuvo dos horas y se nos hizo dos segundos. Después nos dijo:

—Volveré mañana con la Virgen. Y se marchó.

¡Qué pena nos dió! La gente muy contenta nos preguntaba:

—¿Qué os ha dicho?

Y nosotras les contamos lo que nos había estado diciendo.

La gente forastera se fue creyéndolo mucho y muy contentos con muchas ganas de decírselo a quien no lo había visto.

El Ángel tenía un vestido azul largo suelto, sin cinto, las alas rosas claras, bastante grandes, muy bonitas, su carita ni larga ni redonda, la nariz muy guapa, los ojos negros y la cara trigueña, las manos muy finas las uñas cortadas, los pies no se le ven.

Ha llegado el día 2, domingo.

Fuimos a Misa y al Rosario. El Rosario fué a las 3 de la tarde. Nosotras después del Rosario nos fuimos por la carretera abajo, porque ese día llegaban unos hermanos míos e íbamos a ver si venían.

Son cinco kilómetros de San Sebastián a Cosío, anduvimos cuatro. Como la gente nos conocía porque íbamos las cuatro juntas y como nos habían visto en fotografías. Nos paraban y nos hacían regalos, cajas de bombones, caramelos, etc. . . . muchas cosas.

Ese día habían ido 10 u 11 sacerdotes, médicos, un Abad y muchos coches.

Como estábamos ya muy lejos del pueblo, decidimos regresar, algunos del pueblo bajaron a caballo a buscarnos. Pero una persona conocida, nos vió y nos dijo si queríamos subir que ellos nos llevarían al pueblo.

Nosotras le dijimos que sí, pues mis hermanos no vinieron.

Cuando llegamos al pueblo nos estaba esperando mucha gente y sacerdotes.

Eran las 6 de la tarde.

Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario, sin llegar allá se nos apareció la Virgen con un Ángel a cada lado.

Venían con Ella dos Ángeles, uno era San Miguel y el otro no sabemos. Venía vestido igual que San Miguel, parecían mellizos.

Al lado del Ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura muy grande. Parecía el ojo de Dios.

Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prado, que estábamos negras, que teníamos la hierba en morujos etc. Ella se reía ¡como le decíamos tántas cosas!

Rezamos el Rosario viéndola a Ella y Ella rezaba con nosotras para enseñarnos a rezarlo bien y cuando terminamos el Rosario dijo que se iba.

Entonces nosotras le dijimos, que estuviera otro poquitín, que había estado muy poco. Ella se reía y nos dijo que el lunes volvería.

Cuando se fué, a nosotras nos dió mucha pena.

Entonces algunas personas nos iban a besar y a preguntarnos lo que nos había dicho. Otras, no lo creían porque decían que cómo la Virgen iba a hablar tanto pues le contamos muchas cosas. Pero la mayoría sí creía porque decían que era como una Madre que hace mucho que no la ve su hija y le cuenta todo. Con mayor razón nosotras que no la habíamos visto nunca y además ¡era nuestra Madre del cielo!

Nos llevaron a la sacristía y un Padre que se llama D. Francisco Odriozola nos preguntaba a una por una y después decía a la gente lo que nosotras le habíamos dicho.

Así se terminó el día 2, domingo, ¡día muy feliz! porque hemos visto por primera vez a la Virgen. Con Ella estamos todos, siempre que queramos.

La Virgen viene con un vestido blanco, manto azul corona de estrellucas doradas, no se le ven los pies, las manos estiradas con el escapulario en la derecha, el escapulario es marrón, el pelo largo color castaño oscuro ondulado, la raya en el medio, la cara alargada, la nariz alargada fina, la boca muy bonita con los labios un poquito gruesos, el color de la cara es trigueño, más claro que el del Ángel, diferente a la vez, muy bonita, una voz muy rara, no sé explicarla, no hay ninguna mujer que se parezca a la Virgen ni en la voz ni en nada. Algunas veces trae al Niño en brazos muy chiquitín como un nene recién nacido, una carita redonda, parece el color como el de la Virgen, una boquita pequeña, el pelín un poco largo, rubio, unas manos pequeñas, un vestido como una túnica azul.

Ha llegado el lunes día 3.

Nosotras muy contentas de haber visto a nuestra Madre del Cielo.

A la mañana lo primero que hicimos el lunes día tres fue ir a rezar, nos fuimos a casa a hacer lo que nos mandaran nuestros padres. Después fuimos a la escuela con nuestra señora maestra, doña Serafina Gómez.

Cuando llegamos, ella llorando nos besaba y nos decía: —¡Qué suerte tenéis etc.

Ya cuando salimos de clase, la gente nos decía igual que ella, todos muy impresionados y muy contentos, creyéndolo mucho.

Nuestros padres también, en especial el de Loli. Su padre Ceferino decía:

—¡Cosa como ésta no la hay!

Lo mismo su madre Julia. La mamá de Jacinta, María, y su padre Simón mucho más.

Si hacíamos alguna travesura el papá de Jacinta decía que los apóstoles hacían eso y empezaba a explicar cosas. Todo lo que hacíamos a él le parecía que estaba bien.

El papá de Mari Cruz, Escolástico pues ése no va mucho a Misa y no parecía que decía nada y su mamá Pilar, días lo creía y días no, según.

Mi mamá Aniceta sí lo creía, pero dudaba algo, porque, habíamos hablado mucho el domingo 2.

Mis hermanos ellos creyeron desde que lo vieron, pero no solamente creyeron, sino que les causó un gran bien espiritual, y así a muchos. Había gente que le gustó, lo del domingo y a otra no le causó emoción.

Nosotras continuábamos nuestra vida corriente y hacíamos lo que nuestros padres nos mandaban.

Al día siguiente por la tarde nos fuimos en cuanto salimos de la escuela, porque ya teníamos muchas ganas de verla. De la escuela salimos a las cinco de la tarde y nosotras como habíamos pasado muy feliz el domingo día 2, pues ya teníamos ganas de volverla a ver y fuimos allá luego que salimos de la escuela y nos pusimos a rezar el Rosario, estábamos solas y ya cuando terminamos y que no la vimos, no nos extrañó ni nos pusimos tristes, como siempre venía más tarde y en vista de que no vino, entonces nos fuimos a nuestras casas e hicimos lo que nos mandaron en casa.

Cuando ya nuestros padres lo creían más y cuando ya se aproximaba la hora del domingo, primer día que vimos a la Virgen nos dijeron:

Ya tendréis que ir a rezar el Rosario al Cuadro.

Nosotras les dijimos:

—¿Es que todavía no nos llama?

Nosotras se lo contamos: les dijimos que era como una voz interior, pero que no la oíamos con los oídos, ni oíamos llamar con nuestros nombres: es como una alegría.

Son tres llamadas: la primera es una alegría más pequeña, la segunda ya es algo mayor, pero a la tercera ya nos ponemos muy nerviosas y con mucha alegría. Entonces ya viene y nosotras íbamos a la segunda llamada porque si íbamos a la primera teníamos que esperar allí hasta muy tarde; porque de la primera a la segunda, tarda mucho. Entonces nosotras les hemos dicho lo de las llamadas y ellos se quedaron muy extrañados, pues nunca habían visto ni oído tal cosa.

Nosotras después de pasar esta conversación tuvimos una llamada y se lo hemos dicho. Estábamos las cuatro juntas y había mucha gente. Algunos de ellos, de los que no creían, o sea porque no habían venido nunca le decían a Don Valentín, el Párroco del pueblo:

—¿Por qué no pone a dos en casa de Loli y a otras dos en casa de Conchita, (mi casa).

Don Valentín dijo:

—Pues bien pensado, vamos a poner a Loli y Jacinta en casa de Loli y a Conchita y Mari Cruz en casa de Conchita.

Así se lo dijo a nuestros padres y hermanos.

Nuestros padres dijeron que sí y nos desapartaron en esta forma para ver si coincidíamos las cuatro a la vez.

Después de media hora tuvimos la segunda llamada y coincidimos las cuatro, pues al mismo tiempo estuvimos en el Cuadro a la vez y esto admiró mucho a la gente y se preguntaban:

—¿Cómo era posible que coincidiéramos?

Según que llegamos al Cuadro se nos apareció la Virgen con el Niño Jesús, pero no venían los ángeles. Ella venía muy sonriente y el Niño también. Nosotras lo primero que le dijimos fué que dónde estaba San Miguel y el otro Ángel y Ella se sonreía mucho.

La gente y padres que había nos daban objetos para que se los diéramos a besar y ella lo besaba todo.

A nosotras, como nos gustaba hacer fiesta al Niño Jesús cogíamos piedras; yo las metía en las trenzas, Loli en las mangas y Jacinta se las daba a El pero no las cogía sino que se sonreía mucho. Mari Cruz le decía:

—Yo, si quieres te doy caramelos que me han traído y si te vienes conmigo te los doy.

Pero El, no decía nada.

Ella nos hablaba mucho pero no nos permitió hacerlo a nosotras.

Empezó la aparición a las siete y media y terminó a las ocho. Cuando ya nos decía:

—Con Dios os quedáis y conmigo también; a nosotras nos daba mucha pena.

Le dijimos:

—¡Adiós!

Por último nos dijo:

—Mañana me veréis también.

Ha llegado el martes día 4.

Nosotras, como siempre. La gente del pueblo y nuestros padres y hermanos cada día creyéndolo más y las gentes forasteras que habían venido, muy animadas para decírselo a los demás, para que vinieran al pueblo. Nosotras seguíamos haciendo nuestra vida corriente y haciendo lo que nos mandaban nuestros padres.

Llegó la tarde del martes cuatro, tercer día de ver a la Virgen, subían muchas personas, sacerdotes; hubo Rosario a las seis de la tarde en la Parroquia y nosotras con una llamada.

Estaba la Iglesia llena de gente y en el altar mayor había como doce sacerdotes y fotógrafos sacando fotografías. Cuando terminó el Rosario nosotras teníamos dos llamadas y pensamos correr al Cuadro y la gente corriendo detrás de nosotras; a algunos no les dió tiempo de llegar. Mari Cruz y yo nos quedamos un poco más arriba que Loli y Jacinta. Nosotras dos en el mismo Cuadro y las otras dos no.

Decía la gente que nosotras con todo lo que corríamos no sudábamos y ellos sí sudaban y llegaron todos cansados y les extrañaba. Pero como era la Virgen la que nos llevaba!

La Virgen siempre sonriendo, lo primero que nos dijo fue:

—¿Sabéis lo que quiere decir el letrero que tenía el Ángel debajo?

—No, no lo sabemos.

—Dice ella:

—Quiere decir un Mensaje que os voy a explicar para que el 18 de octubre lo digáis al público.

Entonces nos lo dijo, y es el siguiente:

Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande.

Esto es lo que quería decir aquel letrero del Ángel y el Mensaje que dijimos el 18 de Octubre. Luego de decírnoslo se fue. Empezó a las seis y veinticinco minutos y se fue a las siete. Ella nos dijo todo esto el primer día pero yo no entendí nada. Al día siguiente nos dijo que Ella nos lo explicaría más tarde. Luego nos explicó qué quería decir el Mensaje y cómo lo teníamos que decir. Nos indicó que lo teníamos que decir nosotras en el portal de la Iglesia y que el 18 de octubre se lo comunicáramos a Don Valentín, para que lo dijera él, en los Pinos, a las diez y media de la noche.

Esto nos lo dijo la Virgen para que lo hiciéramos así. Pero como la Comisión dijo que había mucha gente y llovía mucho, no había donde cobijar el personal. Que sería mejor decir el Mensaje a las 9 u 8 y media. Todo esto lo dijo la Comisión y así lo hicimos.

MENSAJE DEL 18 DE JUNIO DE 1965

Con seis meses de antelación, es decir a finales de 1964, Conchita había anunciado —de parte de la Visión— que el 18 de Junio de 1965, ella tendría una aparición del Arcángel San Miguel.

Esta larga espera permitió a numerosos extranjeros conocer el anuncio profético y poder así darse cita en Garabandal: asistieron franceses, belgas, alemanes y un gran número de estadounidenses. Numerosos españoles estuvieron presentes, naturalmente.

Hacia las 23 horas y 30 minutos, Conchita, protegida por algunos jóvenes del pueblo y por un grupo importante de la Guardia Civil, se dirigió hacia la “Calleja”. Ella atravesó entre la multitud, llegó al “Cuadro”, y cayó de rodillas. Este éxtasis se prolongó por veinte minutos y pudo ser filmado por la televisión italiana y por el N.O.D.O. (Noticiero Español).

Conchita recibió un Mensaje para todo el mundo. El texto exacto es el siguiente:

El Mensaje que la Santísima Virgen ha dado al mundo por la intercesión del Ángel San Miguel:

El Ángel ha dicho: [A partir de este momento, es la Santísima Virgen la que habla por boca del Arcángel.] Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi Mensaje del 18 de Octubre, os diré que este es el último. Antes la copa estaba llenando, ahora está rebozando. Los Sacerdotes van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas*. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros, con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, Vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente, y Nosotros, os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la Pasión de Jesús.

(Firmado): Conchita González 18-VI-1965.

* Cuando Conchita fue interrogada sobre esta frase del mensaje, sin ningún titubeo aclaró y lo repitió cuantas veces se lo preguntaron: “El Ángel me ha dicho que muchos Cardenales, Obispos y Sacerdotes van por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas”. Cuando el Ángel me decía esto, —sigue diciendo Conchita— a mí me daba mucha vergüenza, y el Ángel me lo repitió por segunda vez: “Sí, Conchita, muchos Cardenales, Obispos y Sacerdotes ... etc.”

(Diario de Conchita de Garabandal.)

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